Hoy fue la primera visita al dentista de Ximena. Para que no fuera algo traumático jugué un par de veces con ella a que yo era la dentista. Cuando fuimos todo salio muy bien. No lloró, se dejo hacer todo, no quería sacarse los lentes que le pusieron para que la luz no le fastidiara y al final salio llena de regalos. Una experiencia feliz.
Ojala yo hubiera salido tan sonriente de mi última cita con el dentista, bueno, no puedes esperar mucho si te acaban de sacar 3 muelas del juicio de un solo cocacho, ja.
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