Mientras esperamos que Andreita se decida a una de estas dos cosas, dejar los pull-ups o dejar de chuparse el dedo (si cualquiera de de las dos cosas suceden antes de fin de año puedo decir que este año ha sido un éxito), me he sentado a disfrutar de su melodiosa voz que últimamente es con lo que nos tiene fascinados a todos los que estemos a su alrededor.
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