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domingo, 2 de mayo de 2010

Loor al Profeta

President Thomas S. Monson, 16th President of The Church of Jesus Christ of Latter-day Saints

Hace unos 6 meses, en una clase de la Escuela Dominical en la ramita a la que asistíamos se hablaba sobre los Profetas antigüos y los de la época moderna, en los que nosotros los miembros de la Iglesia creemos. Una de las personas en la clase hizo un comentario muy parecido a esto:

"Me ha pasado que cuando hablando sobre la Iglesia con alguien que no conocía o conocía muy poca de esta, y le he comentado el hecho de que nosotros tenemos como autoridad máxima a un Presidente de la Iglesia, quien es un Profeta de Dios, con el mismo poder y autoridad que los profetas de la antigüedad, se han quedado admirados y la primera pregunta que se les viene a la cabeza es: ¿Y qué es lo último que ha dicho este Profeta?"

Mientras veía el mes pasado la última conferencia recordé esta experiencia y luego una frase del Pdte. Monson me hizo determinar que debía saber concisa y claramente qué es lo último que dijo el profeta:

"Tengan presente que los mensajes que hemos escuchado durante esta conferencia se imprimirán en los ejemplares de las revistas Ensign y Liahona. Los exhorto a estudiar los mensajes, a meditar sus enseñanzas y después a aplicarlos en su vida."

Estos son los consejos dados por el profeta, el Presidente Thomas S. Monson, en los 3 discursos que dio durante las 5 sesiones de la última conferencia general de la Iglesia en Abril.

    1. Una vez más hacemos un llamado a los miembros de la Iglesia para que extiendan una mano a los nuevos conversos o a aquellos que están en su camino de regreso a la Iglesia, a fin de que los rodeen de amor y los ayuden a sentirse en casa.
    2. ... pensemos en nuestros llamamientos, reflexionemos en nuestras responsabilidades y sigamos a Jesucristo, nuestro Señor.
    3. Jóvenes, los exhorto a que se preparen para dar servicio como misioneros. Hay muchos medios que los ayudarán a aprender las lecciones que les serán de provecho, y que al mismo tiempo los ayudarán a vivir la clase de vida que tendrán que haber vivido para ser dignos. Uno de esos medios es el librito titulado Para la Fortaleza de la Juventud, publicado bajo la dirección de la Primera Presidencia y del Quórum de los Doce Apóstoles.
    4. Recuerden que la oración es el pasaporte al poder espiritual.
    5. La tumba vacía de esa primera mañana de Pascua era la respuesta a la pregunta de Job: “Si el hombre muriere, ¿volverá a vivir?”. A todos los que estén al alcance de mi voz, declaro: si un hombre muriere, volverá a vivir. Lo sabemos, pues tenemos la luz de la verdad revelada.
    6. Mi consejo a todos nosotros es que miremos hacia el faro del Señor; no hay niebla demasiado densa, ni noche tan oscura, ni viento demasiado fuerte, ni marinero tan perdido que la luz de ese faro no pueda rescatar; nos hace un llamado a través de las tormentas de la vida. El faro del Señor envía señales que fácilmente se pueden reconocer y que nunca fallan.
              Ahora que volví a leer los mensajes para poder hacer esta lista valoré mucho más el mensaje de la sesión del Domingo por la mañana (¡Ha Resucitado!, Liahona Mayo 2010, pag. 87), del cual extraje el punto 5, por una experiencia de la que me enteré hace unas semanas. Una de las familias que se graduaba del MBA de BYU este año, a la que solo conocía de vista, perdió a su hermosa bebe de 5 meses por el Síndrome de muerte súbita del lactante. La bebé pasaba la noche con sus abuelos por una de las reuniones de clausura de MBA a la que asistían los papas. La bebé no despertó al día siguiente. Esta noticia me impactó mucho porque nosotros teníamos una bebe casi de la misma edad en estas épocas el año pasado, unos días antes de la graduación. No me puedo imaginar el dolor que se debe sentir al perder un hijo, el vacío inmenso que debe dejar en tu corazón y en tu vida, así solo haya estado en tu familia por 5 meses. Pero estoy segura que el saber que ese bebe va a resucitar, al igual que todos nosotros y que voy a tener la oportunidad de tenerlo nuevamente en mis brazos y que será parte de mi familia por siempre, me daria muchas esperanzas, tranquilidad y paz en el corazón.

              Estoy muy agradecida por los profetas y por la manera amorosa en la que nos urgen a ser mejores personas. En este momento siento exactamente lo que dice el himno #10 "Te damos, Señor, nuestras gracias"

              "Te damos, Señor, nuestras gracias
              Que mandas de nuevo venir,
              Profetas con tu evangelio
              Guiándonos cómo vivir"


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