Casi un año despues se me ocurrio usar la misma técnica cuando mi paciencia estaba a punto de agotarse en mis intentos por quitarle el pañal. "Ximena, cada vez que me avises que quieres ir al baño te doy una gomita" El resultado? Excelente, en un par de dias aprendio. Una vez que aprendio se acabaron las gomitas por supuesto.
Me acorde de estas dos cosas esta semana. Juan empezó a trabajar y entonces la rutina tenia que regresar a la normalidad. Sobre todo lo más importante: la siesta de Ximena. Desde que Juan se graduo las siestas pasaron al olvido. Pasar tiempo con papá es divertido y si le agregamos que el es, digamos un "poquito" consentidor, no hay siesta que valga. Pensando qué podia hacer me acorde de unos chocolates Princesa que nos mandaron mis suegros. A Ximena le encantaron, asi que aqui vino mi propuesta: Ximena, si te duermes, sin llorar, cuando despiertes te doy un chocolate. Perfecto. Una semana de siestas sin lágrimas, ahora tengo que quitar el chocolate y seguir con las siestas. Pero, la anécdota es que el viernes Ximena se despierta temprano por la mañana y desde su cama me grita: Mamaaaaaaa, ya acabe de dormir!!! CHOCOLATEEEEEEE
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